viernes, 13 de noviembre de 2009

No suelo equivocarme con las personas, como tampoco dejo que se equivoquen conmigo. La cosa está en que siempre intento ser yo misma y me da igual la persona que tenga delante. ¿Qué más me da? Si tarde o temprano volveré al mismo sitio y allí habrá poca gente que siga para estar a mi lado, sin pedir nada a cambio. Habrán muy pocas que me dirán verdades a la cara, y muy pocas que señalen donde me equivoqué anteriormente. Pero en cambio habrán muchas que dirán a gritos todos mis fallos, de uno en uno y con una paciencia magistral; habrán muchas dispuestas a ponerme más piedras en el camino y lo sé. No tengo cinco años y aunque los tuviera.

Sé que no siempre puedo caerme de pie, y eso os jode. Os jode que me caiga y vuelva a levantarme quitándome el polvo de las rodillas y riéndome de mí misma. Lo de presa fácil ya ha pasado… y menos mal. Y a mí no me pesa la cara por sonreír un poco más, mientras esperáis una lágrima que no caerá.

jueves, 12 de noviembre de 2009

No te pares, sigue para delante, y nunca mires hacia atrás. No importa lo que pase a tu alrededor, si no lo que te pase a tí. No te jodas la vida por cosas que no están por tu camino, por aquel que llevas caminando cada día en cada minuto de toda tu vida. Intenta sonreir aunque sólo sea por un día, o por hacer feliz a alguien, o simplemente por sentirte tú mejor que la persona que te jode, y si la vida te dice que llores, sonrie y que se joda, or que hay siempre razones para llorar, y también para sonreir, pero... ¿Por qué llorar cuando puedes sonreir?