sábado, 30 de octubre de 2010
domingo, 3 de enero de 2010
viernes, 13 de noviembre de 2009
No suelo equivocarme con las personas, como tampoco dejo que se equivoquen conmigo. La cosa está en que siempre intento ser yo misma y me da igual la persona que tenga delante. ¿Qué más me da? Si tarde o temprano volveré al mismo sitio y allí habrá poca gente que siga para estar a mi lado, sin pedir nada a cambio. Habrán muy pocas que me dirán verdades a la cara, y muy pocas que señalen donde me equivoqué anteriormente. Pero en cambio habrán muchas que dirán a gritos todos mis fallos, de uno en uno y con una paciencia magistral; habrán muchas dispuestas a ponerme más piedras en el camino y lo sé. No tengo cinco años y aunque los tuviera.
Sé que no siempre puedo caerme de pie, y eso os jode. Os jode que me caiga y vuelva a levantarme quitándome el polvo de las rodillas y riéndome de mí misma. Lo de presa fácil ya ha pasado… y menos mal. Y a mí no me pesa la cara por sonreír un poco más, mientras esperáis una lágrima que no caerá.
